Alcorques verdes, piezas clave para combatir plagas y naturalizar Barcelona

Barcelona ya hace unos años apostó por la naturalización de los espacios verdes de la ciudad, para favorecer la biodiversidad.

En este sentido, el año 2016 el Ayuntamiento aprobó la erradicación del glifosato, un herbicida químico no selectivo, altamente contaminante del medio, que se usaba para eliminar hierbas y arbustos.

Hace ya dos años y medio que se eliminó completamente el uso de este tóxico y de cualquier otro herbicida, y desde entonces se han ido desarrollando una serie de medidas naturales alternativas. Se ha dejado crecer las hierbas espontáneas en los alcorques de los árboles, se han llenado algunos de los espacios con corteza de pino y se ha iniciado una prueba piloto para sembrar plantas herbáceas con flor en los alcorques, donde se ha soltado insectos específicos que regulan las plagas que se producen en los árboles.

Estas medidas se engloban dentro de un nuevo modelo de jardinería ecológica gestionada con criterios de calidad y sostenibilidad, sin podas excesivas ni especies no adaptadas al medio o con grandes necesidades de agua, y con el objetivo de que la naturaleza esté más presente en la ciudad.


Una prueba piloto en los alcorques de todos los distritos

Durante la primavera del año 2017 se inició una prueba piloto de intervención en los alcorques de Barcelona. Se realizaron siembras experimentales de plantas herbáceas que no sólo cumplían una función ornamental, sino que favorecían insectos concretos los que permitían luchar contra las diversas plagas que afectaban a los árboles. Se escogieron plantas que necesitaran los mínimos requerimientos de riego o siega.

La prueba piloto se extendió a los 10 distritos de la ciudad, donde se escogió una calle, o tramo de calle, que cumple una serie de condicionantes concretos, como poca presión vecinal, buena iluminación y que tuvieran especies de árboles que suelen verse afectadas por plagas determinadas.

Albert Francolí, jefe del Departamento de Conservación de Espacios Verdes del Ayuntamiento de Barcelona, explica que desde el inicio de la prueba piloto se han hecho un total de cuatro siembras. Aparte de las plantaciones de plantas y herbáceas se han añadido protectores de los alcorques y rótulos informativos para que la ciudadanía se vaya sensibilizando.




Reservorio de fauna

Joan Guitart, jefe de área de Gestión del Arbolado de Parques y Jardines, destaca que este proyecto aporta beneficios a la ciudad desde tres puntos de vista: desde un punto de vista estético -los alcorques se llenan de flores durante la primavera y verano-, se crea un reservorio de fauna -en estos espacios viven insectos que completan su ciclo-, y permite controlar plagas de forma indirecta.

Pese a que los insectos se han ido liberando de forma específica a los árboles, a la larga, el establecimiento de un reservorio de fauna en los alcorques permitirá que ya no sea necesario.


Resultados positivos y buena aceptación ciudadana

El seguimiento durante estos dos años ha permitido comprobar cómo reaccionaban, crecían y germinaban las plantas, así como la acción de la fauna beneficiosa. Se han probado diversas mezclas de herbáceas -algunas con más éxito que otros en cuanto al crecimiento- y se ha estudiado la interacción de estas plantas con los insectos, a fin de encontrar cuáles son las mezclas más adecuadas y efectivas para los diferentes insectos.

En total se han tratado 1.300 alcorques y los resultados obtenidos, apunta Albert Francolí, "han sido muy positivos". Actualmente está dejando de ser una prueba piloto, ya que se está extendiendo a otros puntos de la ciudad. El técnico destaca también la buena aceptación que ha tenido por parte de la ciudadanía: "Han surgido iniciativas en escuelas, centros cívicos o de particulares que han hecho plantaciones en alcorques bajo nuestra supervisión".

Se trata de un proyecto pionero de ámbito estatal, no hay otro de características similares, tanto siembras de especies como la implantación de la fauna. A pesar de los buenos resultados, Joan Guitart apunta que apenas se está empezando y que necesitan más conocimientos agronómicos y de entomología.


Alcorques verdes y podas leves de los árboles para controlar las plagas

Se trata de un proyecto integral, que va más allá de la siembra de alcorques, el control de plagas y el reservorio de fauna, ya que el departamento de arbolado está llevando a cabo desde hace años un nuevo protocolo de poda de los árboles que consiste en podarlos menos, es decir, hacer sólo podas de mantenimiento que respeten la arquitectura y la biología de los árboles. Esto hace que los árboles mejoren su salud -se vuelven más resistentes- y puedan afrontar de forma más eficiente las plagas.


Más información en: https://beteve.cat/medi-ambient/escocells-barcelona-glifosat-herbicides/

 

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