Barcelona convoca un concurso público para reparar elementos urbanos

El Ayuntamiento invertirá casi 4 millones de euros en arreglar y conservar puentes, barandillas y pasos elevados de peatones, entre otros .
 
La dignificación del espacio público ha sido una conquista de tres décadas de ayuntamientos democráticos. Ahora que las grandes obras han quedado aparcadas, el reto de los consistorios -de los pocos que todavía disponen de algo de dinero para invertir- es prolongar la vida de lo que tanto costó, evitar el deterioro definitivo de aquellos lugares de uso común que cargan con el peso de veinte años pasados a la intemperie.

En Barcelona se impone el remiendo y la cura preventiva. Por ello, el Ayuntamiento ha convocado un concurso público, con una dotación de casi cuatro millones de euros, para el mantenimiento de estructuras viales y elementos urbanos calificados como singulares. El presupuesto de licitación de las obras encargadas por la gerencia de Medio Ambiente y Servicios Urbanos se eleva a un total de 3,9 millones de euros, que el Ayuntamiento de Barcelona abonará a las empresas adjudicatarias del contrato en tres anualidades: 1,3 millones este año; 1,95 millones en el 2013 y 650.000 euros en el 2014.

Las reparaciones o sustituciones de los elementos más deteriorados se llevarán en cabo en los diez distritos de la ciudad en un periodo de tiempo que no podrá superar los dos años. Cuando las obras hayan acabado, estos espacios -en torno a un centenar y medio- lucirán un aspecto similar al que tenían cuando Barcelona cambió de cara con la excusa de los Juegos Olímpicos de 1992. La fuerte inversión en mantenimiento no es una novedad del actual gobierno. Ya los anteriores alcaldes, los socialistas Joan Clos y Jordi Hereu, aplicaron la máxima de mejor reparar que hacer de nuevo. Este contrato refuerza aquella línea de actuación.

Por un lado, se centra en algunos de los elementos del paisaje urbano más castigados por un uso intensivo, por el incivismo o simplemente por el tiempo. Se trata de puentes -excepto los de las rondas, que comen aparte-, pérgolas, túneles, muros y taludes, Pero, por otra parte, el plan de mantenimiento incide también en escaleras y rampas, unos 250 kilómetros de barandillas, pasamanos y barreras de seguridad, casi 30.000 bancos públicos -en muchos casos la intervención se limita al pintado o barnizado- y cerca de 100.000 bolardos (postes hincados en el suelo para impedir el paso o el estacionamiento de vehículos) en las calles peatonales o semipeatonales.En definitiva, elementos de uso cotidiano, complementarios de las grandes infraestructuras pero necesarios para el buen funcionamiento de la ciudad.

En el proyecto licitado, que tiene como plazo máximo para la presentación de ofertas hasta el 19 de marzo, se ha incluido también la reparación de algunos pavimentos que requieren un tratamiento especial, como los de la avenida Icària, el paseo Marítim y una parte de la plaza Catalunya.

Aunque no hace referencia a obras con importantes afectaciones ni merecerá grandes presentaciones, este no es un contrato menor, ni por su valor económico ni por ni por su importancia. Su finalidad, señalan fuentes municipales, es "llevar a cabo un gran mantenimiento preventivo y programado", consecuencia de las inspecciones de los elementos exteriores y de las grandes infraestructuras, sobre todo las más perjudicadas por la proximidad del mar. "Se trata -añaden las mismas fuentes- de evitar que pequeñas patologías acaben derivando en problemas más graves y que requerirían una intervención más cara y con mayor afectación a la vida ciudadana".


Fuente: La Vanguardia

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