Hoy conversamos con Natalia Sánchez, responsable de proyectos estratégicos - Fundación BIT Habitat (Centro de Innovación Urbana del Ayuntamiento de Barcelona). Geógrafa apasionada por las ciudades y la sostenibilidad, con más de 10 años de experiencia en consultoría, turismo e innovación urbana. Desde BIT Habitat impulsa proyectos transversales y multiactor que transforman Barcelona en un laboratorio vivo de innovación para una ciudad más sostenible, resiliente y con una mejor calidad de vida.
- Barcelona afronta retos complejos a nivel social, climático y urbano. ¿Cuál diría que es hoy el principal reto para impulsar una innovación realmente transformadora en la ciudad?
En efecto, Barcelona, como la mayoría de las ciudades del mundo, afronta retos complejos y multifactoriales que exigen nuevas miradas y perspectivas para abordarlos con eficacia. Como apuntábamos en la Medida de Gobierno de Impulso a la Innovación, "Todo está en proceso de transformación, desde las cadenas de suministro internacional hasta los valores sociales y políticos, y nos encontramos en un nuevo escenario donde han cambiado las preguntas y estamos obligados a innovar en las respuestas."
En este contexto, la innovación puede convertirse en una palanca claramente transformadora. Una innovación que no siempre es sinónimo de nuevas invenciones o de incorporación de tecnología de vanguardia, sino que también nace de la capacidad de reimaginar lo cotidiano y de hacerlo de forma compartida, plural y colaborativa.
Desde Fundación BIT Habitat creemos firmemente en esta forma de hacer y en la riqueza del ecosistema innovador de la ciudad como motor para dar respuesta a los grandes retos urbanos.
Sin duda, uno de los grandes desafíos actuales —como ocurre en muchas ciudades contemporáneas— es la vivienda, que impacta directamente en múltiples esferas de la vida. La innovación puede jugar un papel clave, ya sea repensando nuevos modelos de vivienda y convivencia más adaptados a los requerimientos sociales actuales, proponiendo sistemas de regeneración urbana más eficientes y sostenibles, o impulsando la industrialización de los procesos constructivos para ganar calidad, tiempo y sostenibilidad.
Ahora bien, desde BIT Habitat no partimos de una identificación abstracta de retos, sino que acompañamos a las diferentes áreas y organismos municipales en el abordaje de necesidades concretas para las que no existe todavía una solución de mercado o bien las soluciones disponibles no se ajustan a la realidad específica de Barcelona.
En este marco, nuestra metodología nos ha permitido trabajar en retos de diversa naturaleza y con diferentes grados de definición en las llamadas que impulsamos. Esto incluye la búsqueda de soluciones innovadoras —entendiendo la innovación como nuevos servicios, metodologías o productos— que van desde dar respuesta a los efectos de la sequía vivida en 2024, hasta el desarrollo de un nuevo panot más sostenible y adaptado a la ciudad del siglo XXI, o la reformulación de la experiencia de transbordo en el metro de Passeig de Gràcia.
- Desde BIT Habitat trabajan la innovación desde una mirada muy transversal. ¿Cómo se logra equilibrar el impacto tecnológico con la dimensión social y la calidad de vida de las personas?
Desde Fundació BIT Habitat entendemos la innovación como una herramienta al servicio de las personas, no como una finalidad en sí misma. La tecnología es una palanca potente pero sólo tiene sentido si contribuye a mejorar la calidad de vida, reducir desigualdades y fortalecer la cohesión social. El Ayuntamiento ha apostado por configurarse como una institución emprendedora, lo que significa no sólo dirigir y facilitar la actividad innovadora en la ciudad, sino también coparticipar en los riesgos, impactos y beneficios de los propios procesos de innovación.
Para conseguir este equilibrio, partimos siempre de la identificación de una necesidad real, a menudo detectada por las áreas municipales o a través de procesos de diálogo y escucha con el ecosistema innovador. Esto nos permite definir retos que no sólo buscan eficiencia u optimización sino también impacto social y ambiental.
Otro elemento clave es el trabajo multiactor. Impulsamos procesos que conectan administración, tejido empresarial, mundo académico, entidades sociales y ciudadanía. Esta mirada plural nos ayuda a incorporar diferentes perspectivas desde el inicio y anticipar posibles impactos no deseados, garantizando que las soluciones sean inclusivas y adaptadas a la realidad diversa de la ciudad. Y también, apostamos por reconocer y formalizar aquellas ideas, prácticas e iniciativas innovadoras desarrolladas y acogidas de forma espontánea por la ciudadanía que generan un impacto positivo, real y tangible ble en su calidad de vida.
Por último, ponemos un énfasis especial en la evaluación de impacto. No nos fijamos sólo en indicadores tecnológicos o de eficiencia, sino también en cómo las soluciones transforman los usos cotidianos, mejoran el bienestar o generan nuevas oportunidades. Innovar, para nosotros, es generar valor público tangible y mensurable en el día a día de Barcelona.
- ¿Qué criterios utilizan para priorizar proyectos o pilotos urbanos y cómo miden si una iniciativa está preparada para escalarse a nivel de ciudad?
1. Convocatoria de innovación urbana
Anualmente impulsamos una convocatoria de ayudas a la innovación urbana que hace un llamamiento al ecosistema para encontrar soluciones innovadoras capaces de responder a un gran reto o misión de ciudad, como el proceso de envejecimiento de la población o la mejora de la convivencia en los distritos.
Las propuestas presentadas son evaluadas por un comité de expertos multidisciplinar, tanto interno como externo, siguiendo una metodología de concurrencia competitiva estructurada en tres grandes bloques: excelencia, impacto e implementación. Las mejores propuestas, hasta agotar el presupuesto disponible, son seleccionadas para ser desarrolladas y testadas en entornos reales de la ciudad.
2. Programa de retos urbanos
Se trata de convocatorias creadas ad hoc en las que acompañamos a un organismo o área municipal para dar respuesta a una necesidad concreta, la cual no encuentra soluciones (servicios o productos) existentes en el mercado o adaptadas a la casuística de Barcelona. Son ejemplos proyectos como las sombras efímeras, el panot del siglo XXI o sistemas de regeneración urbana para ampliar la volumetría y mejorar la sostenibilidad de los edificios.
En este caso, el proceso también se materializa mediante convocatoria pública en régimen de concurrencia competitiva, con la evaluación de un comité experto interno y externo. Sin embargo, a diferencia de la convocatoria general de innovación urbana, los criterios de valoración son más prescriptivos y específicos para cada reto (por ejemplo, el confort térmico generado o la reducción de la huella ecológica alcanzada).
3. Sandbox - Ordenanza para la creación de entornos regulados de experimentación
Los espacios de experimentación de Barcelona habilitan entre otros, una ventanilla única para facilitar el testaje productos o servicios innovadores en la ciudad de Barcelona. Las solicitudes recibidas son valoradas por una Comisión Asesora, que evalúa, entre otros aspectos, el grado de innovación, el retorno social y urbano, y determina si la propuesta es susceptible de ser probada en la ciudad.
En cualquier caso, todas las iniciativas que impulsemos o apoyamos desde Fundación BIT Habitat deben acreditar su viabilidad económica más allá de la financiación inicial recibida, así como su capacidad de replicabilidad o escalabilidad.
Todos los proyectos incorporan una fase de monitorización del piloto, en la que se realizan las pruebas de validación necesarias para medir los impactos alcanzados. Cuando los resultados son positivos, apoyamos su escalabilidad, por ejemplo, mediante la incorporación de las especificaciones técnicas de la solución en pliegos de contratación pública.
En este sentido, la gestión de la propiedad intelectual de las soluciones desarrolladas es un aspecto clave que se trabaja desde el inicio con los agentes del ecosistema interesados en participar en las convocatorias.
- La colaboración entre administración, empresas, universidades y ciudadanía es clave. ¿Qué modelos de colaboración cree que están mejor funcionando actualmente en Barcelona?
Desde Fundación BIT Habitat, la colaboración es intrínseca a nuestra forma de hacer. Nuestros órganos de gobierno se articulan a través de la Plataforma de Innovación Urbana, estructurada por el Patronato, el Comité Ejecutivo y el Consejo Científico y Empresarial. En conjunto, cerca de un centenar de personas referentes en innovación urbana conforman un espacio estable de reflexión e interlocución entre los diferentes agentes que trabajan para hacer de Barcelona un mejor lugar para vivir. Esta estructura actúa como mecanismo de acompañamiento, aceleración y difusión de la innovación en la ciudad.
Creemos firmemente en la colaboración como motor de transformación porque permite integrar conocimientos, experiencias y miradas diversas para generar soluciones más sólidas y ajustadas a la realidad. Además, el trabajo conjunto reduce riesgos, genera aprendizajes compartidos y acelera los procesos de innovación.
Por eso fomentamos la colaboración interdisciplinaria en todos nuestros programas y proyectos mediante diferentes mecanismos:
- Trabajo transversal interno con todas las áreas municipales implicadas, desde el diseño inicial de los proyectos hasta su eventual escalado.
- Contraste y ajuste de las convocatorias a partir de sesiones de consulta y procesos de scouting con los agentes del ecosistema innovador.
- Creación de espacios específicos para favorecer el networking y la generación de alianzas estratégicas.
- Impulso de propuestas consorciadas e interdisciplinarias que combinen capacidades complementarias.
– Facilitación de la conexión entre entidades locales e internacionales para favorecer el intercambio de conocimiento y la proyección global de las soluciones desarrolladas.
En este sentido, los modelos que mejor están funcionando en Barcelona son aquéllos que combinan liderazgo público, capacidad técnica especializada y una implicación real del ecosistema en todas las fases del proyecto, desde la definición del reto hasta su implementación y evaluación.
- En un contexto de cambio climático y transformación urbana acelerada, ¿qué ámbitos considera más estratégicos para construir una ciudad más resiliente y sostenible en los próximos años?
En un escenario marcado por la emergencia climática y la presión urbana, las ciudades deben priorizar aquellos ámbitos que generan un impacto estructural y transversal. Atendiendo a los diferentes retos que hemos ido abordando y tenemos en agenda:
En primer lugar, la renaturalización o la adaptación climática del espacio público, así como el fomento de la movilidad inteligente y sostenible, con acciones como el aumento del verde urbano, la generación de sombra, la mejora de la permeabilidad del suelo y la reducción del efecto manzana de calor serán medidas clave para proteger la salud de la ciudadanía y adaptarnos a cada vez más. Por otra parte, la apuesta del transporte público eficiente, la creación de soluciones logísticas más limpias y eficientes, etc. permitirán avanzar hacia una ciudad más saludable y descarbonizada.
En segundo lugar, la rehabilitación y transformación del parque edificado, avanzando hacia edificios más eficientes energéticamente, con menor huella ecológica y mejor confort térmico, incorporando soluciones industrializadas y sistemas constructivos sostenibles que aceleren esta transición.
Un tercer ámbito estratégico será la gestión sostenible de los recursos, especialmente el agua y la energía. La reciente sequía ha evidenciado la necesidad de sistemas más resilientes, circulares y descentralizados, capaces de optimizar el consumo y reutilizar recursos.
Finalmente, es necesario situar a las personas y la cohesión social en el centro. Una ciudad resiliente no es sólo aquella que resiste impactos ambientales, sino también la que reduce desigualdades y responde a las necesidades de la ciudadanía a lo largo de todos los ciclos de vida.
La innovación urbana debe integrar todas estas dimensiones (ambiental, tecnológica y social) para construir un modelo de ciudad más justo, saludable y preparado para el futuro. Y desde la Fundación BIT Habitat, entendemos que estos ámbitos no pueden abordarse de forma aislada: sólo con una mirada sistémica y colaborativa podremos avanzar hacia una Barcelona más resiliente y sostenible en los próximos años.
- Por último, ¿qué consejo daría a jóvenes profesionales o equipos emprendedores que quieren contribuir a la innovación urbana desde proyectos con impacto real?
El primer consejo es conocer bien el contexto y las necesidades reales de la ciudad. La innovación con impacto no nace sólo de las ideas brillantes, sino de la capacidad de identificar problemas tangibles y de comprender cómo afectan a las personas y los diferentes agentes del territorio.
En segundo lugar, es clave trabajar de forma colaborativa e interdisciplinaria. Conectar con otros profesionales, entidades, administración y ciudadanía permite enriquecer las soluciones, anticipar riesgos y generar mayor impacto.
También es fundamental experimentar y aprender rápidamente: probar, validar e iterar las propuestas en entornos reales ayuda a ajustarlas y hacerlas escalables, a la vez que muestra a los agentes públicos y privados el valor tangible del proyecto.
Por último, es necesario tener la capacidad de combinar en horizontes y visiones. Es necesario compatibilizar la ejecución a corto plazo de los proyectos con una visión estratégica de largo plazo y compromiso con la sostenibilidad, no sólo ambiental, sino también social y económica. Los proyectos más relevantes son los que pueden mantenerse, replicarse y transformar a la ciudad más allá de la fase piloto.
En resumen: comprender la realidad, colaborar, experimentar y pensar en el impacto global son las claves para contribuir de forma significativa a la innovación urbana.