ENTREVISTA A SUSI LÓPEZ

ENTREVISTA A SUSI LÓPEZ

DIRECTORA GENERAL DE TRANSPORTES Y MOVILIDAD DE LA GENERALITAT DE CATALUNYA

“En un futuro, con la irrupción del vehículo autónomo, podremos ir prescindiendo del vehículo en propiedad para pasar a consumir servicios de movilidad.”

Con una trayectoria de más de 30 años en el mundo de la movilidad urbana y el transporte público, primero desde el Ayuntamiento de Terrassa y actualmente desde el Govern de la Generalitat, Susi López se ha consolidado como una de las figuras clave en la transformación del modelo de movilidad en Cataluña. Al frente de la Dirección General de Transportes y Movilidad, impulsa proyectos estratégicos como el carril bus en la B-23, el transporte a demanda en zonas rurales y el refuerzo del transporte público en clave sostenible. Conversamos con ella sobre los retos actuales y de futuro en materia de movilidad.


- Usted ha trabajado muchos años en la movilidad urbana desde el ámbito municipal. ¿Cuáles cree que son hoy los principales retos que tienen los ayuntamientos para adaptarse a un modelo de movilidad más sostenible? 

Las Resistencias al cambio. La implantación de medidas que dan prioridad al transporte público -como los carriles bus-taxi-, la creación de infraestructuras para bicicletas y vehículos de movilidad personal (VMP), la ampliación de aceras o la peatonalización de calles comporta, habitualmente, una reducción del espacio destinado a la circulación y el aparcamiento del vehículo privado. Estas transformaciones generan a menudo resistencias en una parte de la ciudadanía, especialmente entre los sectores más dependientes del coche o menos familiarizados con los modos de transporte alternativos.

El otro gran reto es la financiación del transporte público y la movilidad activa. Garantizar un servicio de transporte público urbano eficiente y transformar el espacio público para favorecer la movilidad activa y colectiva requiere inversiones cada vez mayores, debido a las exigencias técnicas y normativas actuales. Ante esta realidad, si queremos acelerar la transición hacia un modelo de movilidad más sostenible –necesaria para hacer frente a la emergencia climática– es necesario apostar por soluciones más económicas, flexibles y reversibles. Este enfoque, ya aplicado con éxito en numerosas ciudades del mundo, permite avanzar con mayor rapidez, experimentar con nuevos repartos del espacio público más favorables a los modos colectivos y activos, y destinar los recursos estructurales de forma escalonada.


- El carril bus de la B23 que entrará en funcionamiento este julio es una actuación destacada para mejorar el acceso en bus a Barcelona, con un impacto directo sobre 4 millones de pasajeros anuales. ¿Cómo puede este proyecto marcar un antes y un después en la movilidad metropolitana, y qué papel deben jugar los ayuntamientos para aprovechar todo su potencial intermodal?

El carril bus de la B23 es una obra largamente reivindicada que puede ayudar a mejorar la fiabilidad del transporte público por carretera y hacerlo más competitivo con respecto al vehículo privado. Cerca de 600 autobuses de los servicios del Baix Llobregat, Anoia y Bages, entre otros, se verán beneficiados por esta nueva infraestructura con una reducción del tiempo de recorrido que puede llegar hasta los 15 minutos. Entendemos que esta medida debe servir para potenciar el uso de los servicios de transporte en estos corredores que presentan un aumento de la demanda en los últimos años.

Los ayuntamientos pueden actuar activamente introduciendo elementos que puedan dar continuidad a la prioridad del servicio de bus dentro de sus municipios, como sucede en el caso de Barcelona donde el carril bus de la B23 enlaza con el carril bus urbano por la Diagonal.


- En la Terra Alta han desplegado un servicio de transporte a demanda. ¿Cree que este modelo puede convertirse en una alternativa estable y viable al transporte convencional a zonas rurales o despobladas?

El sistema de transporte a demanda es una herramienta muy importante para dar la máxima cobertura del acceso al transporte público a las poblaciones con baja densidad de población. Permite llegar a todos los núcleos y garantizar que todos los usuarios puedan disponer de un servicio para acceder a sus servicios básicos y también para coordinarse con el resto de red de transporte público.


- El servicio de transporte a la demanda Clic.cat, recientemente estrenado en Terra Alta, ha sido diseñado para adaptarse a las necesidades específicas del territorio y luchar contra la desigualdad de acceso. ¿Cómo puede este modelo transformar la movilidad en las zonas rurales? ¿Se prevé extender a otros puntos del territorio?

La Generalitat de Cataluña ha apostado y ha sido pionera en la implantación de servicios de transporte a la demanda desde 1991 en las zonas de baja densidad. En los últimos años estos servicios a la demanda se han ido incorporando al proyecto Clic.cat, que permite acceder al servicio con herramientas digitales que facilitan la gestión y la eficiencia.

La red Clic.cat se está desarrollando en muchas zonas del territorio; actualmente se está trabajando en la implementación en zonas como la Cerdanya, Alta Ribagorça, Cuenca de Barbera, Alt Urgell o el Bages, siempre en colaboración con los consejos comarcales y los ayuntamientos del territorio afectado.


- ¿Qué coordinación existe entre su departamento y las autoridades territoriales de movilidad, especialmente en lo que se refiere a proyectos compartidos con ayuntamientos como carriles bici, zonas de bajas emisiones o integración tarifaria?

La coordinación es total teniendo en cuenta que el Departament de Territori es el principal accionista de las Autoridades Territoriales de Movilidad y forma parte de sus órganos de dirección. Todas las actuaciones que afectan a la movilidad y el sistema de transporte se deciden de forma coordinada en el marco de los instrumentos de planificación y bajo el paraguas de las directrices del Gobierno

El Departamento, en este sentido, también realiza la coordinación de las actuaciones impulsadas por las Autoridades Territoriales dentro de su ámbito para dar una visión coherente a las políticas de movilidad en Cataluña


- El transporte público no sólo debe ser más eficiente, sino también más accesible. ¿Qué acciones están impulsando para garantizar una movilidad inclusiva para todos, especialmente para personas mayores o con movilidad reducida?

Las actuaciones en este ámbito se llevan a cabo en dos vertientes, por un lado, la mejora de la oferta de forma constante en el conjunto del territorio para mejorar el acceso a los servicios, y por otro, se trabaja para dar cumplimiento en todo momento al código de accesibilidad de Cataluña para garantizar el acceso a las personas con movilidad reducida tanto en los servicios ferroviarios como en los servicios de bus 95%. Se trata de un porcentaje muy elevado para este modo de transporte si se compara con territorio cercano. Se prevé llegar al 100% de vehículos accesibles en los próximos años.


- Finalmente, de cara a los próximos años, ¿cómo se imagina el sistema de movilidad en Cataluña? ¿Hacia dónde deben ir las inversiones públicas y qué espera del mundo local para hacerlo posible? 

Me imagino un sistema de transporte plenamente integrado en red, con un transporte público ferroviario que articule la movilidad en torno a grandes corredores y que se complemente con una red de transporte público por carretera, capaz de dar capilaridad y acceso a todo el territorio.
En las zonas más rurales, este sistema debería reforzarse con servicios de transporte público a demanda, que garanticen la conectividad de todas las personas.

Además, cada vez se ampliará más la red de caminos pedaleables, que permitan desplazamientos a pie, en bicicleta o en vehículos de movilidad personal, aumentando así la capilaridad y accesibilidad a todos los rincones del territorio, favoreciendo la autonomía de las personas que no verán condicionada su movilidad a unos horarios concretos.

Los pueblos y ciudades pueden contribuir a esta transformación de la movilidad mejorando la accesibilidad y el confort de los desplazamientos a pie y en bici.

Las ciudades más grandes mejorarán sus servicios de autobuses urbanos, con mayor frecuencia, cobertura horaria y vehículos menos contaminantes, con servicios de bicicletas públicas. Asimismo, se acelerará una transformación del espacio público y se ampliarán los espacios verdes y las áreas de baja presencia de coches. Estas medidas no sólo ayudarán a reducir las emisiones contaminantes, sino que también contribuirán a mitigar el efecto isla de calor, mejorando el confort ambiental y la salud de las personas.

En un futuro, con la irrupción del vehículo autónomo, podremos ir prescindiendo del vehículo en propiedad para pasar a consumir servicios de movilidad. Pagaremos abonos de movilidad multimodales –como hoy contratamos paquetes de televisión por cable según lo que queremos ver–, escogiendo la combinación de medios de transporte que mejor se adapte a nuestras necesidades o deseos.

La combinación de un transporte público urbano más eficiente y de un entorno urbano más verde y habitable permitirá avanzar hacia una ciudad más sostenible, resiliente y centrada en las personas.



 

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