Impulso de un nuevo modelo de espacio público y movilidad en la ciudad de Barcelona

La reordenación viaria permitirá ganar cuatro plazas públicas nuevas, de 2.000 metros cuadrados, que permitirán desarrollar iniciativas ciudadanas.

La primera supermanzana de la trama Cerdà se implantará en el distrito de San Martín, en el perímetro comprendido entre las calles de Badajoz, Pallars, Laguna y Tánger. A partir del 5 de septiembre se modificará la movilidad en esta zona para dar prioridad a las iniciativas ciudadanas que se puedan desarrollar.

En el interior de esta supermanzana se podrá acceder con vehículo privado, pero las calles dejarán de ser de paso: todos los vehículos que circulen por el interior de la supermanzana se verán obligados a girar a cada cruce interior, y se 'liberará el espacio para el uso ciudadano. El objetivo es promover otros usos sociales para el espacio público, como la interacción, la estancia, la salud o el recreo.

Dentro de este nuevo espacio se pretende disminuir el tráfico y configurar un espacio donde convivan peatones, bicicletas y coches, así como otros usos no relacionados con la movilidad.

La prioridad en el interior de la supermanzana será por los peatones y bicicletas, y la velocidad máxima estará limitada a 10 km / h para los vehículos a motor. Se colocarán señales verticales y horizontales para modificar la circulación de vehículos, las líneas de autobuses y los carriles bici y el ayuntamiento informará de los mejores itinerarios para circular por esta zona.
 

Espacios más habitables

El modelo supermanzana del Ayuntamiento de Barcelona pretende redefinir el espacio público de la ciudad como lugares habitables, espacios comunitarios, como territorios de extensión de la residencia y como ámbitos para el juego, el verde, la historia y la vida local de los barrios. Una supermanzana es una unidad urbana más grande que una manzana pero más pequeña que un barrio, con calles pacificadas.

Para ello plantea repensar la ciudad a partir de nuevas formas de agrupación, basadas en las islas tradicionales, replanteando el rol de las calles y fomentando la interacción y el agrupamiento social. De esta manera, se busca pacificar espacios y liberar el tráfico de paso en determinadas vías, para humanizarlas y ganarlas para la actividad ciudadana.

El modelo supermanzana organiza la ciudad de manera que el peatón es quien tiene la prioridad real, seguido de la bicicleta y el transporte público. De esta forma, la calle recupera otras funciones, que no sólo son la de servir a los desplazamientos.

A partir de la implantación de la supermanzana, más de doscientos alumnos de arquitectura harán propuestas que promuevan la reactivación de la zona. Una tarea que tendrá como punto de partida cuatro derechos básicos: la cultura, el ocio, la participación y la interacción.

Esta actuación, de carácter experimental, es el punto de partida de un nuevo modelo de espacio público y movilidad en la ciudad de Barcelona y se aplicará también a los distritos del Eixample y de Gracia.


 

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