El Ayuntamiento de Madrid ha anunciado la implementación de un nuevo modelo de supervisión del pavimento urbano basado en patinetes eléctricos dotados de inteligencia artificial, que recorrerán las calles de la capital para identificar irregularidades como desniveles, grietas o anomalías en la superficie.
Estos dispositivos registrarán de forma automática los desperfectos detectados, con el objetivo de localizar con mayor rapidez los puntos que necesitan reparación y actuar de forma preventiva. Según el consistorio, la iniciativa busca reforzar la seguridad de los peatones y agilizar las labores de mantenimiento, optimizando la conservación de las aceras en toda la ciudad.
Este proyecto se enmarca en una mayor estrategia de digitalización de la gestión urbana. Actualmente, el consistorio ya utiliza vehículos equipados con sensores infrarrojos y cámaras de teléfonos móviles para inspeccionar el estado de las calzadas. A través de estos sistemas, se recogen datos de vehículos conectados a la nube que permiten detectar baches, analizar la adherencia del firme en túneles o controlar la iluminación de la red viaria.
Con esta combinación de movilidad ligera, sensores avanzados y análisis de datos, Madrid apuesta por un modelo de mantenimiento más eficiente y proactivo, orientado a mejorar la calidad del espacio público y anticiparse a posibles incidencias antes de que se conviertan en un problema para la ciudadanía.
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